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PROBLEMAS DE APRENDIZAJE

DESCUBRE EL TRATAMIENTO NO FARMACOLOGICO PARA LOS PROBLEMAS DE APRENDIZAJE

¡Mi hijo no se puede estar quieto! ¡Está en su mundo, no se entera de nada cuando está jugando! ¡No sé qué le pasa, por mucho que se esfuerza no consigue aprobar!

¡Mi hijo es un patoso, se le cae todo! ¡Viene de la escuela hecho un desastre, las manos todas manchadas de rotulador! ¡Me tiene los zapatos destrozados!

¡Mi hija tiene muy mala letra! ¡No consigue coger una pelota! ¡No hay manera de que aprenda a montar en bici! Además, es muy despistada, lo pierde todo…

Yo tengo un problemón con mi hijo: ¡Los profesores se quejan de su comportamiento! ¡Se pelea con todo el mundo! .... y luego llora por insignificancias! Su padre dice que es un vago y que lo hace para escaquearse, pero yo sé que lo está pasando mal.

Pues a mi hija mayor no sé qué tiene, ¡no se integra! ¡es tan tímida, no quiere jugar con otras niñas, pero le encantaría! ¡Tiene miedos a un montón de cosas!

Cuando una neuropsicologa escucha este tipo de comentarios de varios padres en un parque en Huelva, levanta la mirada y comienza a observar al grupo de niños. No puede evitar fijarse en la forma de andar de puntillas, en cómo se tumba en la silla para no apoyar la espalda, cómo agarra el lápiz o cómo introduce su pulgar entre los dedos, lo observa sujetarse la cabeza cuando lee o se tumba en la mesa para escribir, y así otra serie de signos que le confirman sus sospechas.

Estos niños tienen activos algunos de los reflejos primitivos, esos que tienen los bebés al nacer para su supervivencia (succionar, agarrarse o protegerse). Si estos reflejos continúan activos después de los 3 años, van a interferir en la realización de movimientos más complejos, pues al integrarse permiten la aparición de los patrones de movimientos y del control postural, necesarios para hacer cosas tan difíciles como caminar mientras mantienes una conversación.

Los niños observados, muestran las sutiles dificultades comentadas por sus madres, debido a que esas respuestas motoras incontroladas no han desaparecido, esos reflejos primitivos no se han integrado, generándose unos movimientos que entorpecen su desarrollo y dañan la imagen que se están construyendo de sí mismos.

A los 6 años, un niño no tendría que atender como agarrar un helado, pero quizás necesita hacerlo. ¡No le pidas al mismo tiempo, que camine y además se lo lleve a la boca… sin echárselo por encima!!! Cuando lo consigue, termina agotado, ha empleado mucha más energía que otro niño y si no lo consigue, te lo intenta explicar: ¡Es que no me sale!, ¡es que me canso, mama! ¡No me gusta! ¡No quiero hacerlo!

Lo mismo ocurre cuando se enfrenta a una tarea compleja como copiar de la pizarra… Tiene que enfocar, leer, memorizar, y ordenar a su mano que ejecute la palabra en el papel mientras siente cosquillas en su espalda al rozarse con el respaldo de la silla…. ¡Misión imposible!! Y si no, haz la prueba! Quizás también digan de ti, que eres lento o tienes problemas de aprendizaje.

Ahora que sus padres conocen esos síntomas y de donde proceden, lo confirman, les resultan difíciles determinados gestos, ¡es verdad!!

¿Como no lo he visto? Siempre derrama el vaso de agua mientras come, cuando gira la cabeza para mirar la tele….

Son dificultades tan pequeñas y sutiles, no parecen tener trascendencia, no suelen ser detectadas por su pediatra porque ni siquiera lo mencionamos, sin embargo, están detrás de los problemas de aprendizaje, problemas visuales y la regulación emocional en estos niños.

Pero no termina ahí, esas pequeñas torpezas, despistes o dificultades de atención, el niño las continuará arrastrando a lo largo de su etapa escolar, no desaparecerán cuando crezcan mágicamente, el niño puede llegar tan lejos como otros, pero el esfuerzo será mayor. Y es muy posible que aumente progresivamente el rechazo a aprender o derive en baja autoestima durante toda su vida.

Mediante la Terapia de Reflejos Primitivos, Blythe y Goddard, desarrollaron un método para evaluar la presencia de reflejos activos en niños sin patologías severas con tratamientos no invasivos ni farmacológicos. Otras importantes aportaciones provienen de la Terapia de Movimientos Rítmicos de Harald Blomberg, en España Eva María Rodríguez es la responsable de divulgar entre padres, profesores y profesionales de la salud formas de ayudar a sus niños. Muchos optometristas están utilizando estos mismos conocimientos para acelerar la recuperación visual de niños y adultos mediante estos programas comportamentales.

Ya entendemos lo que les ocurre a nuestros niños, solo necesitamos hacerles una detallada evaluación y aplicar el programa de ejercicios específicos para ellos, los reflejos primitivos irán integrándose, produciéndose grandes mejoras en su vida escolar, social y familiar de niños e incluso de adultos.

Si reconoces varios de estos síntomas en ti o en tu hijo, no dudes en contactar con nosotros en Huelva, en el Centro de Salud Emocional Estupenda Mente.si, realizaremos una evaluación gratuita de los Reflejos primitivos presentes en el niño y diseñaremos un programa terapéutico a su medida.

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